martes, 11 de octubre de 2011

Decisiones...

Creo que cuando uno toma una decisión firme, convencido, tiene que aceptar todas las consecuencias, aunque algunas no las puedas preveer.
Al fin y al cabo se trata de ir cerrando etapas, de cerrar puertas y abrir ventanas. Se trata de elecciones, al fin y al cabo. A veces hay que hacerle caso a la razón y quitarle sentido al corazón.
El corazón tiene razones que la razón no entiende, pero cuando todos tus sentidos y la razón te estan avisando de algo, por mucho que el corazón diga lo contrario, es necesario ahogarlo en sus penas.
Efectivamente, hay ocasiones en que las cosas no hacen daño a nadie, pero nunca se sabe si en un futuro eso puede afectar a algo. Asi que como la prudencia es una virtud, y yo tengo poca, prefiero ponerme la tirita antes de la herida antes de que sea demasiado tarde para parar la hemorragia.
Podría dejarme llevar, dejarme guiar, aconsejar... Pero hay demasiadas cosas en juego y prefiero que el sentido común haga de las suyas.
Si hay algo que he aprendido en los últimos años, es que por encima de todo tienen que estar tus principios, y no fallarte a ti misma. Que si crees algo, que lo mantengas, porque algún día te daran la razón y tu habras mantenido tu esencia.
Ya no se trata de los demás, se trata de mi, de lo que siento y pienso. De mis principios, de mi racionalidad. En algo que llevo arraigado desde pequeña. Y eso nadie lo va a cambiar.