viernes, 13 de julio de 2012

Tengo Ganas de ti.

Bueno, los que me conoceis, que los que leeis el blog me da que no mucho (hola, ¿que tal?) , sabeis que me gusta leer. Es uno de mis pasatiempos favoritos, aunque no me gusta compartir lo que leo, pero creo que voy a hacer una excepción. Al fin y al cabo, un blog está para muchas cosas, no solo para contar anécdotas, ¿no?
Bueno, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, otro de mis pasatiempos es verme las películas que se basan en libros, incluso a veces antes que el libro, y luego compararlas. Entre otras, las siguientes (como diría mi preparador) : "El nombre de la rosa", aunque aun estoy leyéndome el libro, "A tres metros sobre el cielo", "Tengo ganas de ti", "El diablo viste de Prada", "La saga Crepúsculo", "Harry Potter", "Un paseo para recordar", "El diario de Noah", "El código Da Vinci"... y así unha chea de elas

Pero hoy voy a hablaros de Tengo ganas de ti. Acabo de llegar del cine de ver a Mario Casas y a Clara Lago. Podreis pensar que no he tenido tiempo de asimilar la película, pero como el libro lo disfrute tanto y esto es una comparación de los dos, no importa.

Empezaré diciendo que los fans de esta saga literaria de Federico Moccia no se van a quedar decepcionados con el personaje de Gin. A todos os vendrá a la cabeza la imagen de Gin en la versión Italiana con el pelo corto, sin gracia ninguna, sin energía... Bueno, pues en esta versión, Claro Lago encarna a una Gin descarada, como en el libro, mas chula que "Hache", que no lo "conoce", con el pelo largo y divertida. La película es bastante fiel al libro.
Ahora vienen las cosas malas. Con respecto al libro, la película tiene unos fallos garrafales.
  1. La historia paralela de la familia de Babi se explica fatal en la película, aunque se sobre entiende, pero no se ve ese cambio en la actitud del padre de Babi que tan marcada se ve en el libro, ni la organización de la boda de Babi. Si, luego se explica que se casa, pero luego.
  2. Se le da demasiada importancia a la pérdida de Pollo, cuando podía haberse aprovechado más el tiempo para contar la historia de Gin-Hache.
  3. Los problemas de Hache con la madre, y toda la enfermedad de esta se explica fatal, cuando en el libro era de las cosas más emotivas.
  4. La frase Tengo ganas de ti, que da título a la película y al libro, la dice ella, no él. Queda super raro, y sobre todo es antes de que se acostaran por primera vez.
  5. El final es desastroso absolutamente. Y es necesario explicarlo. Se supone que Gin está enamorada de él incluso desde antes de que el supiera que existía. Y no dudaba en hablar con la madre de él en el supermercado, etc. Tenia a toda la familia compinchada, pero eso no se explica en la película. Se supone que él le contaba lo de Babi, se enfadaban, se iba al hospital y se lo contaba a su madre. Su madre le contaba toda la historia de Gin, luego él iba a casa de ella, cogía su diario y veía todas sus anotaciones y como estaba un poco pirada. Se enfadaba, pero luego desde la ventana de ella se veía que ponía Tengo ganas de ti. Y eso falla en el final. ¿Que tipo de final es decirle si le ayuda a poner un cartel?
  6. Con el tema del gimnasio también la cagaron, se supone que estaba dentro del plan para coincidir, no que se lo explicara ella a él primero. Aunque he de decir a su favor que me gustó el rollito de invitarla a salir. Así como al contrario de la película Italiana, si le lleva a distintos sitios a probar los platos.
Y eso es todo. Creo que la primera película A tres metros sobre el cielo, versión española, estaba mucho mejor adaptada.

miércoles, 11 de julio de 2012

Planes del cosmo

"Era, ahora intento comprenderlo, como si el mundo entero, que, sin duda, es como un libro escrito por el dedo de Dios, donde cada cosa nos habla de la inmensa bondad de su creador, donde cada criatura es como escritura y espejo de la vida y de la muerte, donde la más humilde rosa se vuelve glosa de nuestro paso por la tierra, como si todo, en suma, sólo me hablase del rostro que apenas había logrado entrever en la olorosa penumbra de la cocina. Me entregaba a esas fantasías porque me decía para mí (mejor dicho no lo decía, porque no eran pensamientos que pudiesen traducirse en palabras) que, si el mundo entero está destinado a hablarme del poder, de la bondad y de la sabiduría del creador, y si aquella mañana el mundo entero me hablaba de la muchacha, que (por pecadora que fuese) era también un capítulo del gran libro de la creación, un versículo del gran salmo entonado por el cosmos... Decía para mí, (lo digo ahora) que, si tal cosa sucedía, era porque estaba necesariamente prevista en el gran plan teofánico que gobierna el universo, cuyas partes, dispuestas como las cuerdas de la lira, componen un milagro de consonancia y armonía. Y, sin embargo, en medio de tanta dicha, sentía una especie de dolor, en medio de todos aquellos fantasmas de una presencia, la penosa marca de la ausencia. Me resulta difícil explicar este misterio de contradicción, signo de que el espíritu humano es bastante frágil y nunca recorre puntualmente los senderos de la razón divina, que ha construido el mundo como un silogismo prefecto, sino que sólo toma proposiciones aisladas, y a menudo inconexas, de ese silogismo, lo que explica la facilidad con que somos víctimas de ilusiones que urde el maligno. ¿Era una trampa del maligno lo que tanto me perturbaba aquella mañana?"

"El nombre de la rosa" ECO Umberto Página 256