miércoles, 29 de agosto de 2012

Cumpleaños Atípicos

Se supone que con los años una se va volviendo más madura, más responsable, quiza algo más aburrida... No lo se. Pero ha sido mi cumpleaños hace dos días, y la verdad es que no me he parado a asimilar que el año que viene cumplire un cuarto de siglo. Es más, podría decir que dieron las doce de la noche y no me sentí ni distinta, ni emocionada, ni reflexiva. Me sorprendió que todos, absolutamente todos los que me rodeaban, pasasen de mi, ni se dieron cuenta que eran las doce, ni me felicitaron. Es más, me fui a la cama sin una sola felicitación ni beso de buenas noches.
Nada de típicas escenas vergonzosas mientras te tiran de las orejas diciendote que te haces mayor, ni cogiendote de los mofletes, ni si quiera señalandote las arrugas, ni si quiera pusieron voz cursi. Así que me acoste esperandome lo peor por la mañana.
Cuando me despertaron supuse que vendría mi madre a cantarme alguna canción, que mi hermana se me tiraría encima y que estarían alabandome por lo menos hasta que les dijera que me dejasen en paz. Pero otra vez me equivocaba, me despertó mi padre felicitandome, pero sin mucho afán, luego me preguntó que cuantos cumplía y ni si quiera acertó, me echo de menos y luego de más, por no saber no sabía ni que día era.
No solo no tuve regalos, ni felicitaciones decentes sino que además me pase el día en el coche en un viaje de casi 9 horas. Si aun hubiera parado en una gasolinera decente a comer, aun estaría bien la cosa, pero decidieron comer en la gasolinera más cutre que encontramos por el camino. Menos mal que la merienda se compenso con un buen muffin de chocolate.

¿Y a que quería llegar yo con esto? Pues a nada en concreto, que me he merecido este cumpleaños donde nada gira al rededor de mi. Por no hacer, ni he soplado velas. Un cumpleaños atípico si.

Lo que más me ha gustado es la sensación de no parar, de decir que aunque sea mi cumpleaños hay que seguir con la vida normal, no hay que dejar de estudiar, no hay que dejar de salir, no hay que detenerse y hacer una reflexión personal del año. Me da como tranquilidad. No es que cumpla un año más y que mi vida empiece, sino que es continuar en la linea establecida. Sin la reflexión llevada el año pasado, sin todos los acontecimientos que me han pasado este año, sin duda en estos momentos no estaría tan tranquila.
De hecho, si lo pensara bien, tendria que estar muy mal, y no lo estoy. Tengo esa sensación de paz, de sentirme bien en el momento en el que estoy, que a pesar de todo digo: si, otro año mas.
Seguimos aprendiendo. Seguimos adelante, con fuerza y con ilusión, intentando que no se nos escape la vida entre los dedos de las manos, y que no pensemos que ha pasado un año en balde sin darnos cuenta. Todo, absolutamente todo que nos sirva para aprender.

Desde otro año... Gracias

lunes, 6 de agosto de 2012

Ius

Hay veces que ni te imaginas el tipo de conversaciones que puedes tener en un día de resaca o de cansancio. Y no creáis que por estar en ese estado se piensa mejor o peor, simplemente se ven las cosas de otro color.

Es por eso que me vi hablando con una amiga de lo justo e injusto. Del vértigo que se siente al acabar la carrera y de las típicas preguntas que una se plantea es esos momentos; la más importante: ¿Quien soy? que suele ir acompañada por un, ¿quien he sido? y ¿quien voy a ser? ¿en que tipo de persona me voy a convertir?
Porque si, al terminar esta etapa de tu vida, lo que es la carrera, surgen dudas ante a lo que te vas a tener que enfrentar. Ya no eres una estudiante, si no alguien que está empezando su vida adulta y empezar algo tan importante te hace preguntarte esas cosas, y si, da mucho miedo mirar hacia abajo.
Así, hablando de lo injusta que es la vida, llegamos a un tema más o menos importante, ¿por que puedes ser un capullo toda tu vida y luego Dios te va a perdonar solo con que tu te arrepientas? Es que tu, aunque te hayas portado bien, hayas intentado ser la mejor persona posible vas a estar compartiendo cielo con aquel capullo que te hizo la vida imposible. Igualito que la parábola del hijo pródigo. ¡Que injusticia!

Pero pensando sobre eso, ¿no es igual de injusto negarle una segunda oportunidad a quien se haya equivocado y se arrepienta? ¿Entonces por que nos parece injusto lo otro?
Estamos ante el mismo caso, aunque quiza lo que no entendemos es que cuando se ama sin límites, tambien se perdona sin límites. Porque nosotros los hombres no somos perfectos, cometemos errores, y si nosotros queremos y pedimos que nos den segundas oportunidades, ¿por que nosotros mismos no las damos?

Si un padre va a seguir queriendo a su hijo aunque sea un ladrón o drogadicto, o ,por no ponernos en casos tan extremos, que no le hable, ¿por que Dios, que nos ha creado tambien, no iba a querernos igual con nuestros defectos?
Quizá el problema principal es que queremos un reconocimiento especial por haber sido buenos, pero se supone que eso es lo que deberíamos ser siempre, es nuestra obligación, es lo que nos ha enseñado Jesucristo también. Pero aun así, reconocer el bien, en alguien que siempre ha hecho el bien "no tiene nada de especial" , lo mismo en el caso contrario. En cambio es más fácil reconocer que alguien de bien ha hecho el mal, del mismo modo que se reconoce que alguien que hacía mal ahora hace el bien, por lo tanto estamos ante un reconocimiento de hechos "extraordinarios", no de reconocimiento habitual. Algo que por otro lado, también es injusto.

Por lo tanto exigimos justicia e imparcialidad, cuando nosotros los hombres, no somos ni justos ni imparciales. Entonces ¿que es lo justo?
Me quedo con la definición que vi tanto en primero, como en quinto de carrera de derecho: Dar a cada uno lo suyo. Su derecho.
Si, aunque nos muramos de envidia, porque aunque nos cueste reconocerlo, siempre queremos más y sobre todo queremos lo que tiene el de al lado.
En nuestras manos está cambiar nuestro modo de ver las cosas.

viernes, 3 de agosto de 2012

Minuncias

Algo que noto en todo este tiempo que llevo estudiando las oposiciones, es que al opositor cualquier cosa le parece un mundo. Nos pasamos el día estudiando, y cuando llega el final del día igual necesitamos despejarnos, tomar una coca-cola o una caña. Por eso igual, cuando llevas un tiempo y te encuentras con agosto y con toda la actividad que ello conlleva, te sientes aun mas solitario, cuando todos se pasan el día en la calle, tu te lo pasas en casa estudiando, te conviertes en un ave nocturna. En una especie de lechuza, con los ojos con grandes ojeras.
Por eso cuando llevas unos días sumido en agobios, en tristeza, si además le añades la falta de llamadas para tomar una caña, o que al final por no avisarte la hora a la que han quedado te encuentras atrapado en una charla familiar y sin cenar a las 11 de la noche, se te viene el mundo encima. Un drama de principio a fin.
Si luego te conviertes en esa persona que está como una estatua sin nada que contar, o a la que solo le preguntan como es el estudio, ni te cuento las ganas que tienen de llamarte.
Te encuentras un jueves acostandote a una hora mas o menos razonable para poder levantarte al día siguiente para continuar tu estudio, mientras tus amigos se tomaran una caña hasta las 3.
Dura la vida del opositor, solitaria, llena de bajones. Si, repleta de bajones. Eso si, llena de apuntes, de orden, de rutinas, de buenos hábitos.
Quiero creer que el sacrificio habrá valido la pena, pero ya no se si eso me anima viendo la situación de la función pública. Fuera los moscosos y los canosos, bajada de sueldo, supresión de la paga extra de navidad... ¿Que será lo próximo? ¿Aumento de horas laborales?
Y además la convocatoria de plazas la función pública se están congelando... ¿que expectativas tengo para los próximos 3 años?

Bajones como estos, son los que un opositor no debería permitirse. Son un lujo que solo distraen.