martes, 29 de enero de 2013

Recuerdos de invierno

Como todo en la vida, si algo te importa te duele. Y separarse de alguien a quien quieres, despedirte de esa persona y saber que nunca volverás a saber de ella, duele.
Afirmar lo contrario sería una estupidez, y en cambio nos esforzamos por esconder que no pasa nada, que estamos bien, que no nos importa despedirnos, que son cosas que pasan. Y es cierto, son cosas que pasan, pero nadie te dice como afrontarlas.
Nadie te dice como tomar la iniciativa para decirle adiós, sabiendo que no se lo quieres decir, pero que es lo mejor para ti. Nadie te dice que hacer con los recuerdos que guardas de esa persona, si guardarlos en el fondo de tu corazón, si relegarlos al olvido, o a ese rincón de tu mente. Te mueres de ganas de volver a hablar, de mirarle a los ojos y decirle que es todo un error, pero que en realidad todo está acabando contigo.

Y a veces, entre discusiones, te asaltan los recuerdos, las cosas malas que duelen aun más de lo que dolieron en su día. Y lloras, si, lloras de impotencia, porque sabes que esas cosas malas que recuerdas, son solo una parte y que hay más cosas buenas a las cuales no les has dado tanta importancia. Y en cambio ahí están  las cosas malas saliendo para recordarte que estas mejor así, que no merece la pena luchar por alguien que no quiere estar contigo. Porque aunque te esfuerces nunca nada será suficiente, porque no se puede cambiar el destino ni el parecer de alguien a quien no le importas.

El tiempo curará la herida que me has dejado y que yo misma dejé que me hicieras. Y esas cicatrices dolerán con esa fría humedad del invierno, con esa melancolía que envuelve las calles. Y se irán con el buen tiempo, con la cálida brisa del verano.

Y sólo Dios sabe si algún día volveremos a cruzar de modo fugaz nuestras miradas en cualquier otro lugar del mundo, entre la multitud. Y sera entonces cuando podremos comprobar si el tiempo nos dio el coraje suficiente para avanzar o agachar la cabeza y dar media vuelta, dejando el corazón en un grito silenciado, pidiéndole que nadie sea consciente de lo que siente.

jueves, 24 de enero de 2013

Politiqueo

No me gusta hablar de política, mentira, me encanta, el problema es que no me siento identificada plenamente con ningún partido político, lo bueno es que no tengo mi voto atado.

Llevo semanas muriéndome de ganas de hablar del tema de la independencia de Cataluña. En serio, cada vez que veo a mi amigo Artur me entra un no se que en el cuerpo así desagradable y le digo a la tele: Todo para ti.
Al principio como española pensaba que era una barbaridad lo de la independencia de Cataluña, ¡hay que defender la unidad de España! ¡todo por España! Bah, pamplinas.
Yo creo que el señor Artur Mas está en todo su derecho de pedir la independencia de España, el es el mesías de Cataluña, el que los va a liberar. Necesitan su propia organización territorial, su moneda ( oh.. wait... ¿no querían unirse al Euro?), sus impuesto, administrarse como ellos quieren los impuestos. ¿Por qué no iban a querer la independencia?

Cataluña es una Comunidad Autónoma, con su Estatut, con su Parlament, su President, sus Consellers... Tienen transferidas las materias de educación y sanidad, también tienen sus impuestos regionales y locales. Las infraestructuras las paga fomento. Tienen puertos importantes. Hablan su propio idioma y además hacen frontera con Francia. ¿Por que no iban a querer la independencia?
Es lo que les faltaba para llevar a Catalunya a la quiebra, porque aun teniendo sus propios impuestos, las materias principales transferidas, tienen que recortar en esas mismas materias por falta de presupuesto y además piden al Estado Español opresor un fondo de rescate de las Autonomías.
Pero vamos a ver Artur, amigo mio, por mi te puedes ir, independízate, no quiero tu cava, no quiero que te lleves el dinero de un Estado al que no quieres, allá tu y tus locuras, pero déjanos tranquilos.

Eso si, si te vas, te vas tu solo, no inventes un Estado de los Países Catalans con Illes Balears, el Reino de Valencia (que por cierto, si fue un reino independiente, no como Cataluña que era Corona de Aragón, si quieres comprobarlo vete a ver la exposición del Legado de los Alba, ya veras que documentos más chulos tiene) y parte de Aragón. Eso si, luego no pretendas que te aceptemos en la Unión Europea.

Ah! No, que ahora dices que hay que cambiar el modelo de Estado, que tenemos que ser los Estados Federados de España, o quizá la República Federada de España, o el Reino Federado de España. Mira querido Artur, en los tiempos que corren, dividir es un error. Estamos perdiendo soberanía estatal a favor de Europa, nos estamos uniendo más y tu en cambio quieres que un pequeño estado venga a tocar las narices.
Yo estoy muy bien como estoy, en todo caso en lugar de tirar hacia un Estado federal, tiraria a centralizar más el Estado y unificar criterios, pero allá tu. Si es que lo de las Autonomías solo ha servido para duplicidades y para que la gente se haga rica a costa del contribuyente, si.
Se avecinan tiempos de tormenta.

Otro día hablaré de porque veo necesario que el Estado centralizado vuelva a hacerse cargo de educación y sanidad. Mientras tanto, Artur un beso de una gallega que te aprecia y dice que te independices.

miércoles, 23 de enero de 2013

2 años

Bueno, se que tengo el blog algo abandonado, las entradas tampoco han sido de lo mas locuaces, pero es lo que tiene presentarse a exámenes, de intentar aprovechar el poco tiempo libre que me queda.
Y aquí estoy pensando tantas cosas de las que quería escribir, llevaba una semana ahí dándole vueltas a una idea para desarrollarla, pero se me ha echado el tiempo encima.
Ese tema tendrá que esperar porque esta semana hace 2 años de EL VIAJE. Así con mayúsculas, porque ha sido el viaje de mi vida, bueno voy a matizarlo un poco más, el viaje de mi vida "adulta", porque de pequeña si me pongo a pensar seguramente disfruté muchísimo de Disneyland Paris, ya solo el hecho de que te digan que vas a ir, para una niña es muchísima ilusión.

El viaje de mi vida, ese que ahora estoy recordando y que hace que mi corazón se acelere, que recuerde todos los sitios, las risas... Ese al que guardo un huequito en mi corazón, que me recuerda por lo que sigo. Porque simplemente no esperas que te vaya a tocar tan "profundo". Que no sabes lo que faltaba, que te pones en camino y de repente, así sin más aparece y hace que lo veas todo distinto. Y merece la pena pelearse con casi todos e ir a contracorriente solo por sentir como se te acelera el corazón, empieza a subir la sangre a las mejillas, y esas ganas de estar viva.

Merece la pena. Estos dos años merecen la pena y espero que nunca más vaya a alejarme. A veces las palabras se quedan cortas. Lo mejor que puedo llegar a explicarlo es, haz silencio, silencio total, ni música, ni ruido, no pienses en nada y cierra los ojos, haz que tu respiración vaya muy lenta. No necesitas contar el tiempo, solo déjate llevar y sobre todo sorprender.

¿A ti que te mueve?