viernes, 28 de junio de 2013

Canción de la semana.

Volvemos con otra entrega de la canción de la semana.
Tenía en mente otras canciones, incluso en borradores. Pero dadas las circunstancias, esta es la mejor que se adapta a mi estado de ánimo. No hace falta que ponga la letra ya. El videoclip también dice mucho.

Nena Daconte - El Aleph


Sigo planeando mi huida. Es el momento preciso para desaparecer.

En el blanco

¿Te imaginas ser una diana andante? ¿No?

Pues a lo largo de mi existencia he ido comprobando como soy el blanco perfecto. Mis amigos ya se burlan de mi capacidad de atracción. Me dicen que me lo tengo merecido.
Igual si. Me lo merezco por tonta, por ceder, por quedar bien, por ilusa.

¿Alguien me presta una isla desierta una temporada? No es una huida, aunque lo pueda parecer. El problema es que se van a empezar a tambalear mis cimientos. ¿Que no? Cuando la duda se siembra, se pierde la confianza y todo se desmorona.
Es lo que me faltaba ahora. Descubrir una traición. Otra más. Por mi "bien".

¿Acaso es justo manipular las cosas para llevar a la gente por un camino determinado? ¿esa es la solución? ¿una campaña de acoso y derribo? ¿donde queda la libertad del individuo?

Me da pena, porque tengo la sensación de estar retrocediendo hacia atrás 2 años. A aquella primera vez. La que me hizo decir adiós. La que hizo que me guardara todo para mi hasta la semana pasada. ¿Empiezo a dudar de todo otra vez?

Por lo pronto renunciaré a todo lo ganado. Daré pasos hacia atrás y seguiré adelante. Levantándome una vez más.

La palabra "adicta" me suena igual de bien que "obsesionada". Y a ninguna de las dos las quiero en mi vida, ni adicta, ni obsesionada; solo disfrutando de la libertad de elegir. No es miedo. Nunca lo ha sido. Se trata de estar preparada, del momento adecuado. Se trata de saber elegir, de decidir.
A mi en cuanto me fuerzan un poquito me cierro en banda. Necesito aire, mucho aire y paciencia. Necesito confiar y es algo que me cuesta. Si me has ganado no tires todo por la borda.

Por lo pronto ya he recuperado el caparazón, veremos cuanto tarda la tortuga es esconderse dentro.

miércoles, 26 de junio de 2013

.

¿Sabéis lo que es pasarse dos horas escribiendo en el blog para borrarlo una y otra vez?
Eso es lo que me ha pasado a mi. Letras perdidas, borradas, maltratadas. Cosas importantes o no. Sentimientos encontrados. Recuerdos olvidados.
Todo para decir nada.

Pensadlo. Palabrería barata. Mucho ruido y pocas nueces siempre.
¿Decir las cosas claras? Nunca.

lunes, 24 de junio de 2013

Idas de olla

La vida es jodidamente complicada.
No me vengais con gilipolleces de que es sencilla (como yo misma creía, matadme de lo ilusa que soy, por favor y gracias).
Intentas seguir tu camino bien marcadito, definido, con tus metas ahí en el horizonte. Con ese ideal absolutamente perfecto, que sabes que dentro de esa perfección va a ser perfectamente imperfecto, lleno de pequeños detalles y obstáculos y ¡ZAS!
¡Siiiii! ¡ZAS! coño ¡ZAS! Eso es lo que pasa. ¡ZAS!
Es como si te golpeara la realidad en la cara y te dijera: "¿A donde crees que vas? Eso de que eras la perfecta cónyuge es mentira y lo sabes. Si, muchas metas y eso pero la realidad es que no vas a llegar. No eres la perfecta cónyuge ni por asomo porque para empezar no amas como deberías y para colmo te planteas no se que locura, que ¡oh! no estas dispuesta a seguir. Pero mírate chiquilla en un espejo y dime si estoy equivocada.
Sabes porque estas aquí y sin embargo sigues negando lo evidente.
Dejate llevar por la desesperación y acaba por romperte, ¿vale? Cuando te ingresen en el manicomio me avisas."

Maldita la hora. Me digo. Maldito cartel. Luego lo vuelvo a pensar y digo que da igual el dichoso cartel, que quizá hubiera tardado un poco más pero me encontraría en la misma situación. Aquel sábado tercer domingo, aquella lectura... ¿Que mas da ya?
Teniendo a mogollon de gente que daría lo que fuera y te vas a dar de bruces conmigo. Bien, si.
Vete a por otra, graciassss.

¿No hay manera de desaparecer unos mesecitos? No se... Convertirse en oso polar y pasarse durmiendo 4 meses o algo.
Luego te despiertas con algo de música, sonríes, bailas y llegan los de siempre a decirte (de forma supuestamente amable que no esconde ninguna mala intención, ¡leches!) que como es que sigues estudiando el puñetero impuesto de sociedades. (¡OMG!)

Nada, que me voy al supermercado a acabar con las existencias de chocolate, voy a apagar el móvil y os voy a mandar a la mierda a todos una buena temporada. (¿Que escribía hace unos días sobre la paciencia? ¿eh?)

Que no, que es broma. No tengo dinero, ni tiempo ni sitio donde desaparecer.

Y si me dejas de mirar mejor.

Perdonad los tacos, no tengo el día para guardar las formas

domingo, 23 de junio de 2013

Opinión de La vida de Pi

Bueno, me he acabado La vida de Pi de Yann Martel. Es un libro que trata de Pi Patel, un joven indio de 16 años cuya familia trabaja en un zoológico y deciden emigrar a Canadá. La travesía que inicia la familia se ve truncada por una tormenta que hace naufragar el barco. Es entonces cuando Pi en una barcaza de salvamento se adentra en el Océano Pacífico con un tigre de Bengala, una hiena, un orangután y una cebra.

El libro va de como sobrevive Pi en un bote con un tigre y te venden el libro como: "Una historia que te hará creer en Dios" o "Creer en lo increíble". Con esos eslóganes esperas que realmente sea así y siento decepcionaros pero no. Os voy a meter unos spoilers que vais a flipar. Después del salto, claro.
No voy a mentir, el libro tiene un componente religioso, pero no va de eso el libro. Habla del sufrimiento, del miedo (como he ido poniendo en algunas entradas) pero no entra en ese tema en los momentos que si debería meterlos.
No se, eres un náufrago que estás 200 días en alta mar y la desesperación, la ira y esas cosas aparecen, y si que he echado de menos que en esos supuestos momentos de oscuridad entrara la religión. Para empezar diría que le faltan momentos de oscuridad, alguno hay, ¡¡pero es que estamos hablando de un náufrago!!
Os pongo un ejemplo del capítulo 74, que a mi parecer es el único así que muestra oscuridad y luz:
"La fe en Dios consiste en abrirse, en dejarse ir, en una confianza profunda, un acto libre de amor. Pero a veces me resultaba difícil amar. A veces el alma se me caía en picado de la rabia, la desolación y el agotamiento. Temía que se me hundiera al fondo del Pacífico y que jamás alcanzaría a recuperarla.
En semejantes momentos, intentaba elevarme. Tocaba el turbante que había hecho de los restos de mi camisa y decía en voz alta:
-¡He aquí el sombrero de Dios!
Daba una palmadita en los pantalones y decía en voz alta:
-¡He aquí el atuendo de Dios!
...... (no os lo voy a copiar todo)
Y de esta forma recordaba la creación y el lugar que ocupaba en ella.
Sin embargo, el sombrero de Dios se estaba deshilachando. Los pantalones de Dios se estaban deshaciendo. El gato de Dios era un peligro constante. El arca de Dios era una cárcel. Los campos abiertos de Dios me estaban matando lentamente. El oído de Dios no parecía escucharme.
Sentí el desespero como una oscuridad espesa que no dejaba pasar la luz. Fue un infierno indecible. Doy gracias a Dios de que siempre se me pasara. Aparecía un cardumen de peces o me distraía uno de los nudos que estaba a punto de deshacerse. O pensaba en mi familia, en que ellos se habían librado de aquel suplicio atroz. La oscuridad se disipaba y finalmente volvía la claridad, y Dios permanecía, un punto de luz que brillaba en mi corazón. Y seguía amando."

Quizá el problema que tengo yo al leer el libro es mi propia experiencia de encuentro con Dios, que seguramente habrá a quien le llegue el libro, pero vamos, a mi no me pareció "suficiente". Si, es muy bonito cuando conoce el cristianismo y el islam y los compara con el hinduismo y al final llega a la conclusión de que quiere amar a Dios, que da igual la religión. Pero nada más, se queda en lo superficial, se queda en gestos externos de oración y solo entra en muy contadas ocasiones dentro de lo que le está pasando. Otro ejemplo:
"Estaba a punto de rendirme. De hecho, me habría rendido si no fuera por una voz interior que decía: " No moriré. Me niego. Superare esta pesadilla. Sobreviviré, cueste lo que cueste. Hasta ahora lo he conseguido, de milagro. Ahora convertiré el milagro en rutina. Lo increíble será mi pan de cada día. Haré el trabajo que haga falta, por muy duro que sea. Si, porque siempre que Dios esté a mi lado, no moriré. Amén."
A partir de aquí van a ir SPOILERS. Quedais avisados.

viernes, 21 de junio de 2013

Canción de la semana

Bueno, si sigo teniendo tanta escasez de entradas semanales igual es mejor publicar la canción de la semana cada 2. Así tengo un poco más de margen para pensar, leer, decidir que publico y todas esas cosas que me pasan por la cabeza en lugar de estar centrada en los tributos.

La canción de esta semana es... Chan chan chan.
Vuelvo a verte - Malú



Se acabó, ya no hay más
terminó el dolor de molestar
a esta boca que no aprende de una herida.
He dejado de hablar
al fantasma de la soledad
ahora entiendo, me dijiste que nada es eterno
y solo queda subir otra montaña
que también la pena
se ahoga en esta playa.

Y es que vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
y que se entere el mundo
que de amor también se puede vivir
de amor se puede parar el tiempo
no quiero salir de aquí
porque vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
y que se entere el mundo
que no importa nada más.

Esta humilde canción
la que está arrancándome la voz
va llevándome a un latido diferente
corre por mis venas la música de un alma libre
y sin cadenas que perseguir.

Y es que vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
que se entere el mundo que
de amor también se puede vivir
de amor se puede parar el tiempo
no quiero salir de aquí
porque vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
que se entere el mundo que no importa nada mas.

martes, 18 de junio de 2013

La constancia

Desde hace unos días soy seguidora de Enrique Rojas en twitter y desde hoy en facebook. Me gusta lo que escribe y por eso os lo recomiendo. Enrique Rojas es psiquiatra, y ya lo había citado con anterioridad en un artículo del diario ABC
Esto es lo ha puesto hoy sobre la constancia.

La constancia nos hace dueños de nosotros mismos de ser capaces de guiar nuestro destino por encima de los altercados y vicisitudes de la vida. Ser perseverante en el esfuerzo diario debe ser el eje de cualquier conducta que aspire a lo mejor y esta presenta tres notas descriptivas: La actitud constante que es la disposición interior para no desanimarse. Es saber esperar y saber continuar. En segundo lugar, el hábito que es la repetición de actos que implican pequeñas renuncias y entrenan para vencerse en lo pequeño, en cuestiones en apariencia insignificantes pero que a medio plazo tienen un gran valor. Aprendizajes en los que uno va progresando poco a poco. Y en tercer lugar, espíritu deportivo de lucha: superación de pequeñas derrotas, capacidad para sobreponerse y volver a empezar, crecerse ante las dificultades, imprevistos y frustraciones. La persona constante se ha hecho a base de golpes duros, pero también de pequeñas renuncias, de ir ganando en fortaleza: hay que intentar ser consistente, hercúleo difícil de derribar… casi sublime en lo puramente humano.

lunes, 17 de junio de 2013

Mentiras

La mentira, ese extraño ser que al final lo único que consigue es sumirte en tristeza. Todo para que la acaben descubriendo, que no se pueda mantener y que te anule por sistema.
Bucles sin sentido para no sentirte juzgada, para que no intenten averiguar que te pasa por la cabeza o que en realidad estas a otras cosas.

Mentiras para ocultar lo que realmente te importa. Mentiras para sacar una sonrisa o sonrisas que son mentira para ocultar lo que sientes.

Mentiras. Todo mentiras. Y la rabia consumiéndote. El dolor y la culpa campando a sus anchas, y el rubor al ser descubierta, el querer disimular.
El autoengaño de fingir que tampoco significa nada, o que no es para tanto.

Mentiras patrocinadas o propias.

Todo cuenta. Todo suma. Todo absolutamente.

viernes, 14 de junio de 2013

Canción de la Semana

Siempre he querido hacer una sección llamada la canción de la semana. Bueno aun no me la he pensado demasiado, que días va a ser y eso. Así que improvisando

Nena Daconte - Gritar Alto.


Has tirado la toalla una vez más 

y no te alcanza el aire para continuar.
Te han herido en el corazón
y todos parecen saber tu verdad.
No te preguntes por qué le das igual.

Tienes derecho a soñar
creer que hay alguien más.
Derecho a equivocar tus pasos.
Y se apagaron las luces.

Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más lo hará por ti.
Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más te hará llorar

La sombra del dolor aun sigue persiguiéndote.
Parece que no se acabó, parece que sigue aquí.
Pero levantas la mirada al sol,
te llenas de calor.
Sientes que vas a despegar,
que ya no hay nada que lamentar.

Tienes derecho a soñar
creer que hay alguien más.
Derecho a equivocar tus pasos.
Y se apagaron las luces.

Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más lo hará por ti.
Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más te hará llorar.
Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más lo hará por ti.
Y gritar alto y gritar fuerte
que nadie más te hará llorar.

jueves, 13 de junio de 2013

Miedos II

Bueno, ya sabéis que me gusta leer y publicar cosas que encuentro. Así que sin más introducción: La vida de Pi
Quisiera decir unas palabras acerca del miedo. Es el único y auténtico adversario de la vida. Sólo el miedo puede vencer a la vida. Es un contendiente traicionero y perspicaz, y bien que lo sé. Carece de decoro, no respeta ninguna ley, ningún principio. Te ataca el punto más débil, que siempre reconoce con una facilidad infalible. Empieza con la mente, siempre. Estás tranquilo, sereno y feliz y al poco rato el miedo, ataviado con la vestimenta de duda afable, se te cuela en la mente como un espía. La duda se encara con la incredulidad y la incredulidad trata de expulsarla. Sin embargo, la incredulidad es un mero soldado de infantería desprovisto de armas. La duda la elimina en un santiamén. Te inquietas. La razón viene a luchar por ti. Te tranquilizas. La razón está bien equipada con armas de última tecnología. No obstante, de forma asombrosa, a pesar de contar con unas tácticas superiores y un número de victorias aplastantes, la razón se queda fuera de combate. Te sientes debilitar, flaquear. La inquietud se torna terror. 
El miedo entonces acomete contra el cuerpo, que ya se ha dado cuenta de que algo va horriblemente mal. Los pulmones ya han salido volando como un pájaro y las tripas se te han escurrido como una serpiente. Ahora la lengua se te cae muerta como una zarigüeya y la mandíbula empieza a galopar sin poder avanzar. Ensordeces. Los músculos te tiritan como si padecieras de malaria y las rodillas te tiemblan como si estuvieran bailando. El corazón se pone demasiado tenso y el esfínter se pone demasiado relajado. Y lo mismo ocurre con el resto del cuerpo. Cada parte de ti, de la forma que mas le convenga a ella, se te desmonta. Lo único que sigue funcionando bien son los ojos. Ellos sí que le prestan la atención debida al miedo. 
Te ves tomando decisiones precipitadas de forma atropellada. Despides a tus últimos aliados: la esperanza y la fe. Y ya está, tú mismo te has derrotado. El miedo, que no es más que una impresión, ha triunfado sobre ti. 
Es una cuestión difícil de plasmar con palabras. Pues el miedo, el miedo de verdad, el que te sacude hasta los cimientos, el que sientes cuando te encuentras cara a cara con la muerte, te corroe la memoria como la gangrena: intentará cambiarlo todo, hasta las palabras que pronunciarías para hablar de él. Tienes que luchar a brazo partido para alumbrarlo con la luz de las palabras. Porque si no te enfrentas a él, si tu miedo se vuelve una oscuridad muda que evitas, quizás hasta olvides, te expones a nuevos ataques de miedo porque nunca trataste de combatir el adversario que te venció.
 La vida de Pi. Capítulo 56.

martes, 11 de junio de 2013

El sufrimiento y la felicidad

¿Y que hago yo publicando tan seguido? Pues encontrar cosas en internet que me parecen interesantes para publicar. Esta vez, que me parece que viene siendo un habitual, sobre el sufrimiento y la felicidad.
Voy a transcribir la homilía del Obispo de San Sebastián, Jose Ignacio Munilla del domingo 9 de junio (si, hay vida más alla de Mons Reig Pla). Por si no la queréis leer os dejo el vídeo:



Y ahora la transcribo.

"En este Evangelio se nos muestra cual era la forma habitual que tenía Jesucristo de llevar, de presentar su buena noticia. De llevar adelante su predicación.
Con mucha frecuencia la forma en que Jesús comienza a dirigir sus predicaciones es acercándose al hombre sufriente, al hombre que sufre.
A veces nos preguntamos el por qué del sufrimiento. La verdad es que es un misterio, y me parece que es demasiado pretencioso, como lo fue en el libro de Job que allí se cuenta, demasiado pretencioso tener, saber, los porqués últimos que se nos escapan. Aunque la Sagrada Escritura nos da algunos elementos que iluminan el origen del mal pero sin que nosotros podamos pretender desvelar el misterio. Quizás más que el porqué, especialmente tenemos que considerar el para qué.
Los porqués están fuera de nuestro alcance, pero el para qué nos compete, nos afecta en gran medida y sin duda alguna, si reflexionamos el misterio de la vida, tenemos que reconocer que el sufrimiento afina mucho el sentido espiritual, o puede afinar mucho el sentido espiritual de nuestra vida. Porque por nuestra forma de ser, cuando nos sentimos cómodos, cuando somos autosuficientes, cuando tenemos, como decimos, una calidad de vida que nos hace autónomos, fácilmente tendemos a olvidarnos de Dios.

Al margen de los porqués del sufrimiento que se nos escapan, quizás tenemos que caer en la cuenta de en ese para qué. Tenemos que aprovechar las situaciones de sufrimiento de nuestra vida para caer en la cuenta de la necesidad que tenemos de la Gracia, que somos mendigos de la Gracia de Dios.
Que la felicidad plena, el hombre no es capaz de alcanzarla por si mismo. En el hombre existe una paradoja; que por su propia naturaleza estamos llamados, está llamado el hombre a una felicidad plena. No se conforma con menos, sino con una felicidad plena y total. Pero sin embargo no tiene capacidad de alcanzarla por si mismo. Es infinito en sus deseos pero muy limitado en su poder. Esta es la paradoja del hombre y por eso se convierte ante Dios en un mendigo de la Gracia.
Nuestra pequeñez, incluso nuestro inevitable sufrimiento, son una de las puertas principales para abrirnos a Dios. Aquí nos quejamos de nuestro sufrimiento, quizás algún día entendamos como Dios se ha servido de ellos para afinar nuestra alma.

Pues bien, en este Evangelio se muestra un sufrimiento verdaderamente  lazarante porque es una mujer viuda, osea que perdió a su marido, que tenía un hijo único y que se le ha muerto ese hijo único. Entonces Jesús se compadece, se compadece ante la soledad de esa mujer.
Uno de los principales sufrimientos suele ser el sufrimiento físico, el de las enfermedades, pero otro sufrimiento, no menos sino superior, es el sufrimiento de la pérdida de los seres que amamos. También hay un tercer sufrimiento que yo creo que le debiéramos dar una especial importancia. Y es que existe otro tipo de sufrimiento que no es ya por los sufrimientos físicos o por el sufrimiento moral de la pérdida de los seres queridos, sino el sufrimiento que nos genera nuestro propio pecado y el pecado del prójimo, que no es pequeño.
Nosotros mismos originamos una gran parte del sufrimiento de esta vida. Una parte muy importante del sufrimiento de esta vida está generada por nosotros, por nosotros mismos, por nuestro desorden interior, por nuestras ambiciones, por nuestros egoísmos, por nuestras perezas. Una parte muy importante de nuestro sufrimiento nace de nuestros pecados personales y paradojicamente solemos levantar los ojos al cielo y decir: ¿por qué me toca esto a mi? cuando resulta que nosotros pues estamos en el origen de una grandísima parte de los propios sufrimientos. Por eso Jesucristo, en su forma de evangelizar, sale al encuentro del hombre que sufre y realiza curaciones. Y en este caso concreto le entrega a esa mujer viuda a su hijo resucitado. Todo ello como un signo de la resurrección espiritual que quiere otorgarnos en ese mensaje de salvación que Cristo viene a traernos.

La única respuesta para el deseo de felicidad plena que tenemos es Dios. Solo Dios es capaz de sanar plenamente el corazón del hombre. En esta vida vamos a, tenemos que luchar por la felicidad pero sabiendo que la felicidad que vamos a alcanzar va a ser siempre parcial. No podemos buscar el cielo en esta vida, nos equivocaríamos, pero eso si, luchando frente al mal preparamos nuestra esperanza de felicidad plena en el cielo.
No nos podemos conformar con menos y no se puede pedir más. He aquí otra paradoja, no se puede pedir más y sin embargo siendo como somos, no nos podemos conformar con menos. Solo Dios es capaz de saciar nuestro deseo de felicidad.
Mientras tanto he aquí un consejo importante, para poder ser felices busquemos el amor auténtico y no estemos mendigando afectividades, porque con frecuencia ocurre eso. Cuando no buscamos la felicidad en donde se nos puede dar, que es en Dios, es en la familia, es en la auténtica amistad, en vez de buscar la felicidad en el amor, mendigamos afectividades y damos palos de tumbo, sufriendo por aquí y por allá.
En la Eucaristía tenemos las arras del cielo, el adelanto de la felicidad plena y definitiva que Dios nos ha cometido."

lunes, 10 de junio de 2013

Paciencia

He llegado a un punto en que mi paciencia ha dicho basta. Se ha vuelto rebelde y ha decidido que le cansaba tener que pasarse 10 minutos para secarse el pelo, que esta cansada de ir a los bares que no le gustan, de aguantar los cotilleos que le dan igual, de tener que hacer lo que los demás digan porque si no te hacen chantaje emocional.

De momento solo ha solucionado lo del pelo. Se lo cortó. Igual en breves empieza a cortar cabezas, a decir que no le da la gana de ir al bar de turno con el ambiente que no le gusta, que pasa de beber alcohol que le sienta mal, y que pasa de hablar para que le ignoren.
El otro día le dijo a uno que si se aburría que se pusiera a leer, que dejase de rayar la cabeza a la gente con la misma idea obsesiva a la que le lleva dando vueltas año y medio. ¿He puesto idea? No, no es una idea, es una persona que es su problema y que quiere que los demás le solucionemos. Cuan equivocado está. Mi paciencia después de un año intentando ayudarle ha tirado la toalla y no está dispuesta a luchar batallas que otros ni huelen, ni son capaces de mantener ni acatar sus consecuencias. Por poder no son capaces ni de rendirse.

Elecciones. De eso se trata. De saber si sigues, paras o te rindes.

Mi paciencia me presiona cada día para que elija y yo siempre le digo que espere. Que primero me tengo que aclarar entre lo que siento, quiero y anhelo. Que todavía intento encontrar un punto medio en la balanza. Pero me dice que no, que no existe. Me dice que todo o nada, que tengo que sacrificar algo.

Y en ese estoy, dejando para más adelante las elecciones. Dejando que mi paciencia se acabe con los demás cuando en realidad con quien ha acabado es conmigo. Y sobre todo con mi pelo. Pero menos mal que esto último tiene remedio y aunque vaya lento, crece.

jueves, 6 de junio de 2013

Trapalladas varias

Hace cosa de un mes y poco fui a Madrid a un encuentro con jóvenes. Fui con el colegio donde estudié. No sabía a lo que iba. Habíamos tenido una reunión informativa un par de semana antes donde nos dijeron que querían montar un proyecto con otros centros que tiene la orden religiosa por España, dirigidos a jóvenes con inquietudes. Fomentar un encuentro con distintas realidades sociales para que de esa experiencia sacáramos algo para transmitir a los demás. Nos dijeron que era algo más que un simple voluntariado y que no iba a ser nada religioso, pero que obviamente algo saldría al tratarse de una orden religiosa.

Llegué al famoso encuentro y analizamos un poco la situación de los jóvenes, intentamos ver que era lo que los movía, si respondían a lo que se pide... Incluso hicimos una pequeña meditación personal "a la luz del Evangelio" para ver en que momento de nuestra vida nos encontrábamos. Los textos eran 3: El señor que estaba subido a un árbol para ver a Jesús, Los discípulos que van a Emaus y (obviamente, ¿como iba a faltar?) el del niño rico.
Y todo esto, ¿para que? eso me preguntaba yo. Al final del día nos dijeron que lo que pretenden hacer es un grupo de acompañamiento, en el que las que estábamos allí fuéramos acompañantes y acompañadas.
Analizándolo ahora pausadamente, pasado el cabreo inicial con el que salí del encuentro este, creo que veo más claro porque estábamos las que estábamos (si, las, todo mujeres jóvenes) y con que intención nos tenían allí. Y me cabrea mucho, porque nos han seleccionado. Pero no voy a hablar de eso. No toca.

Fuera ya de las reuniones destinadas específicamente a eso, me puse a hablar con la persona que me había llamado para ir. No quería una explicación guionizada, quería su opinión sobre lo que era eso.
Así que lejos de esas reuniones donde todo es maravilloso, tenemos mucha fuerza, tenéis que hacer así o asa, teorizando de como ayudar a los jóvenes a darle un sentido a sus vidas, conseguí que me dijeran que esto que querían hacer era como mover las cenizas de un fuego que llevaban los jóvenes, que a ver si quedábamos con antiguos alumnos...
Y ahí me mató. Si, me mató. Mi antiguo profesor de Religión del colegio me estaba diciendo que 4 chicas que él había "seleccionado" íbamos a intentar remover a Dios dentro de nuestros antiguos compañeros... Bueno, puede ser un acercamiento, no estaba mal la cosa. El cabreo viene de la pregunta: ¿y tu que has hecho todo este tiempo? ¿te has parado a analizar si estabas dando bien tu asignatura?

A mi me dolió mucho después de 10 años en un colegio religioso, esos mismos años en catequesis en mi parroquia, llegar a una peregrinación y no haber rezado en mi vida un Via Crucis, un Rosario, un Ángelus.... En definitiva, ver que estaba muy verde y que no tenía idea de nada. Me duele pensar que pasé los 3 últimos años que tuve religión viendo películas, hablando sobre el aborto o la eutanasia, sobre otras religiones y no hablar de Cristo, o del amor de Dios por ejemplo. Me duele pensar que yo salía preparada de un colegio y enterarme en tercero de carrera que existen Encíclicas, por cierto super interesantes, por ejemplo.

Me duele estar en una cafetería y oír a las chicas de al lado: "Pues parece que 10 años en un colegio religioso no es suficiente para ser profesora de religión. Que tienes que hacer el curso ese de la no se que Episcopal". O ver a un familiar mio que también pasó por las manos de este profesor decir que la asignatura de Religión adoctrina en el fundamentalismo y que quiere un Estado laico, cuando está confirmado, nadie le obligó nunca a ir a Misa ni a coger la asignatura de religión en el instituto.

Menos mal que adoctrinan, menos mal que estudiar en un colegio religioso te forma para ser profesor de religión. No he oído a nadie que me dijera: quiero ser profesor de religión porque quiero transmitir a Cristo. Muchos lo hacen por cumplir, para poder trabajar en un colegio concertado... En ese plan, el futuro lo veo muy negro. ¿Quieren que la gente se pregunte por Dios y que haya vocaciones religiosas?¿En serio?
Con esa base, ¿por que tengo que ir yo detrás arreglando lo que unos no supieron hacer? Si me lo pusieran fácil no dudaría en decir que si, pero con una persona que no quiere involucrarse, que se que si hay algún problema no va a estar, que no me dice ni como empezar... ¿Como podría entonces?
Encima tiene la cara de decirme que me estoy obsesionando una semana después del encuentro, al ir a darle unas canciones cuando le dije que no acababa de ver el proyecto, para no decirle más claramente que en esas condiciones no cuente conmigo.

Claro que me obsesiono, me obsesiona la idea de comprometerme con un proyecto que no tiene ni pies ni cabeza donde la persona encargada de llevarlo con una formación religiosa (no es cura, tiene la carrera de filosofía y teología) no va a ayudarme ni un poquito. Y además selecciona a gente que cree que puede tener una cierta vocación, para ya sabéis que, seguramente dar el paso. No me fío ni un pelo de él.

Me duele en el alma, pero que le den. Me la ha jugado una vez, pero no me la va a jugar más.

martes, 4 de junio de 2013

La responsabilidad, el Estado de Bienestar y el Mal

¿Que relación tienen la responsabilidad, el Estado del Bienestar y el Mal? Más de lo que parece a simple vista. Es un poco una pescadilla que se muerde la cola. Lo he descubierto este fin de semana en un artículo que leí por casualidad en una revista que encontré en una facultad. Al que por cierto, llevo dando vueltas todo el fin de semana, como citarlo, resumirlo...
Es un artículo sobre Anthony Daniels escrito por Miguel Ors Villarejo en la revista: Actualidad Económica. Número de Junio 2013.
Anthony Daniels quería ser filósofo, pero estudió Medicina y es psiquiatra. Ha ejercido en África, Oceanía y en Europa.
La primera idea que me parece interesante destacar del artículo es que Anthony Daniels cuando trabajaba en un hospital de Birmingham descubrió una clase social tan saturada de violencia arbitraria como la de muchas dictaduras. A diferencia de lo que pensaba de que los pobres de donde había trabajado en el Tercer Mundo reaccionaban agresivamente en respuesta a un entorno hostil, esta gente que no era del Tercer Mundo, pasaba por su consulta y no necesitaban defenderse de nada. Vivían en una democracia y el Estado subvenía a sus necesidades básicas (y no tan básicas).
Pero justamente por ello se habían vuelto unos absolutos irresponsables. Como no tenían que ganarse la vida, no sabían vivir. No estudiaban ni trabajaban, se arrejuntaban y separaban cuando les apetecía, traían al mundo hijos de cuya suerte se desentendían, abusaban del alcohol y las drogas, se maltrataban y, por supuesto, no se sentían obligados a devolver a la sociedad nada de lo que ésta les había dado. Al contrario. Estaban llenos de resentimiento.
Es entonces cuando aparece el Estado de Bienestar, que consideran el origen de un efluvio de apatía subsidiada que envilece a sus presuntos beneficiarios. La abundancia ha alumbrado una casta de personas que viven en un limbo en el que nada tienen que esperar y nada que temer, nada que ganar y nada que perder. Es una existencia carente de sentido.
El artículo continúa mostrando un ejemplo de una chica deprimida que había intentado suicidarse, que tenía 3 hijos de tres hombres distintos, no podía regresar con su madre y un sin fin de desgracias más. Este señor cree que la desgracia se ha abatido sobre ella porque el Estado no ha dejado de hacerse cargo de su vida. Todas sus decisiones han estado mediatizadas por la certeza de que, al final de la caída, siempre habría tendida una red de seguridad social para recogerla. Y añade que sabía que sus elecciones, basadas en el placer o el deseo del momento, conducirían no solo a su desgracia, sino a la de su descendencia.
Vuelve entonces a preguntarse de donde viene el mal, recogiendo lo expuesto sobre el Estado de bienestar, que es una condición necesaria, pero no suficiente para que nazca. Inspirados por el humanitario y genero principio de que ningún niño sufra privaciones, hemos otorgado todo tipo de vivienda, educación, impuestos, subsidios... Que hace que se exonere a los padres de cualquier obligación, "el Estado es ahora el padre del niño. El padre biológico es por tanto libre de emplear su dinero en caprichos. Ha quedado reducido a la condición de adolescente: fanfarrón, egocéntrico y violento cuando no le dejan salirse con la suya."

El Estado de bienestar, recoge, ha hecho económicamente viable la irresponsabilidad, pero para que ésta se generalizase también hacía falta que fuera moralmente aceptable, y eso lo ha conseguido la idea progresista de que el mal era fruto de la pobreza, la injusticia y la represión y que, una vez erradicadas éstas, la bondad y la dicha debían reinar eternamente. La ilusión de que existe un arreglo social que puede hacer que el hombre no tenga que esforzarse en ser mejor ha sido un trágico error.

Concluye el artículo diciendo que hay un límite, que una vez rebasado, despoja al hombre de su humanidad. Los límites nos hacen humanos y no deben cruzarse a la ligera. Occidente debe (re)descubrir la moral. Hemos olvidado que, por mucho que hayamos progresado, la prevención del mal requerirá siempre autocontrol. La frontera que separa el bien del mal no discurre a través de países, clases o partidos políticos: atraviesa cada corazón humano.

Quiero destacar personalmente un apunte que hace sobre la frustración. Dice así: Las personas anhelamos a menudo ideales incompatibles. Esto nos mantiene en un estado de frustración permanente, incluso cuando somos felices. Por ejemplo queremos seguridad y queremos aventura y, si tenemos la una, echamos en falta la otra. Todas las formas de felicidad encierran en su interior la semilla de su propia descomposición. Al hombre moderno le cuesta especialmente asumir que parte de su insatisfacción procede de esta inevitable inconsistencia. Prefiere culpar a la estructura de la sociedad y soñar con una [utópica] organización [política] que resolverá todas las contradicciones y suprimirá cualquier frustración.

Mi conclusión es: ¿Somos apáticos porque el Estado nos ha dado todo, nos hemos convertido en unos irresponsables, vivimos en una eterna adolescencia y eso nos lleva al mal? ¿No tenemos nada por lo que luchar y vivir? Estoy segura de que muchos jóvenes y no tantos no encajamos dentro de este artículo, pero los hay que si.
Ahora que se habla de que nos hemos cargado el Estado de bienestar, ¿no será que nos acomodamos demasiado en el Estado de bienestar?
Espero que si tenéis la oportunidad leáis la revista. Nunca se sabe que se puede encontrar por ahí, ¿verdad?