sábado, 31 de agosto de 2013

La otra orilla

A veces es tan difícil estar al otro lado... Es tan duro verse reflejada en esas palabras... Son tu otra mitad, son tu pasado. Y te ves hiriéndote a ti misma. Te invade esa tristeza de culpa.
Pero ¿como no juzgarte? ¿como no ser consciente de lo que ellos ven? Intentas ser lo mas suave posible, intentas incluso disimular tu alegría y no puedes. Incluso pensando que no has hablado, tus ojos lo han hecho por ti.
¿Puede una persona en su sano juicio querer enfrentarse a su lado oscuro todos los días? ¿puede estar constantemente en una lucha interna?
No se puede huir del pasado pero ¿culpabilizarse eternamente? ¿no es eso lo contrario a avanzar? ¿no dejar que lo bueno pase?
Es el ruido constante. Es el ir de un lado a otro sin sentido. Es buscar la explicación constante, la excusa justificante en lugar de aceptar las cosas, en lugar de abrir los ojos a los hechos objetivos.
Pero no quieren. Los del otro lado no quieren.
Te dejas las fuerzas en ello, las tardes, los cafés, las cañas... Todo para que sigan buscando la explicación que les sirva a ellos como fuego de artillería, la misma que habrías buscado tú no mucho antes.

Pero ahora desde la otra orilla, solo puedes saber como se sienten y ser consciente de que no lo hacen a mal.
Mientras, en tu fuero interno, sigues pidiendo perdón cada día.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Vida eterna

Estaba leyendo la Encíclica Spe Salvi y no he podido resistirme a citar unos apuntes sobre La vida eterna.

"Podemos solamente tratar de salir de nuestro pensamiento de la temporalidad a la que estamos sujetos y augurar de algún modo que la eternidad no sea un continuo sucederse de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento del sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tempo -el antes y el después- ya no existe.
Podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría."

Sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría.

Pensad en esa frase, es genial. Repetidla una y otra vez.


lunes, 26 de agosto de 2013

25

Tengo un buen presentimiento ahora que cumplo el cuarto de siglo. No se por qué.

Es como especial. Me hace ilusión. Es un cosquilleo constante en la tripa. Es una sonrisa sincera en mi cara. Son muchas cosas.
Pero en especial una.
No pienso decir cual.

Empiezo con buen pie los 25. Cuarto de siglo. A veces da un poco de vértigo, pero solo eso, un poco.
Gracias.

viernes, 23 de agosto de 2013

La fe.

Deseaba saber la verdad, necesitaba saberla, no iba a cejar en su empeño hasta lograr conocerla.
- ¿Fue por sus ideas? ¿Quizá porque es usted extremadamente religioso y ella no?
Él miró pensativo la taza que su empleada sostenía sobre las rodillas. Después sacudió la cabeza lentamente y sonrió.
- ¿Ideas, Prudencia? Entonces, ¿cree usted que la fe es un idea? ¿Cree que se trata de una ideología? ¿Algo así como la economía de mercado, el comunismo o la lucha por los derechos de los animales? - Su tono era ahora ligeramente burlón.
-En cierto modo, sí - replicó ella con altivez-. Es un modo de ver el mundo, una visión sobre cómo debe ser la existencia, además de una valiosa ayuda para suavizar las dificultades de la vida.
- ¿De verdad piensa usted eso?
- Naturalmente. Y lo pienso, en parte, gracias a usted. ¿Por qué si no una persona tan sensata, inteligente y racional habría decidido intentar convertirse?
Él apoyó la cabeza entre las manos y esbozó una media sonrisa.
- ¿Intentar? Es usted un verdadero diamante en bruto, señorita Prim.
- Eso no pretende ser un cumplido, ¿no es cierto?- murmuró ella con tristeza.
En lugar de responder, el hombre del sillón se levantó y se acercó a la chimenea. Cogió el atizador, reavivó el fuego y con la mirada fija en las llamas comenzó a hablar.
- Nadie intenta convertirse, Prudencia. Se lo dije una vez, pero está claro que no lo comprendió. ¿Ha visto alguna vez a un adulto cuando juega a dejarse atrapar por un niño? El niño tiene la impresión de que ha sido él quien ha capturado al adulto, pero todos los que contemplan el juego saben perfectamente lo que ha ocurrido en realidad.
- Console-toi, tu ne me chercherais pas si tu ne m'avais trouvé, ¿no es eso?- murmuró la bibliotecaria- <<No me buscarías si no me hubieses encontrado ya.>>
- Exactamente. Veo que ha leído a Pascal. Nadie comienza esa búsqueda si no se ha encontrado ya con lo que busca. Y nadie encuentra lo que busca, a El que busca, si éste no toma la iniciativa de dejarse encontrar. Créame cuando le digo que se trata de una partida en la que todas las cartas están en una misma mano.
- Habla usted como si creer fuese algo irresistible, pero no es cierto. Se puede decir no. El niño puede decir al adulto: <<No quiero jugar, déjame en paz.>>
El hombre del sillón apuró el fondo de la taza. Después se acomodó en su asiento y miró fijamente a su empleada.
- Por supuesto que se puede decir no. Y desde muchos puntos de vista, la vida es mucho más sencilla cuando se dice no. Lo normal es que incluso el que dice sí, mire hacia atrás y se dé cuenta de que ha dicho muchas veces no a lo largo de su vida.
La bibliotecaria levantó las cejas.
- ¿La vida es mucho más sencilla cuando se dice no? La vida es mucho más sencilla y fácil de soportar cuando uno cree que no se acaba en un ataúd bajo tierra. No lo niegue, es puro sentido común.
Él se levantó a atizar el fuego.
- Como creencia teórica puede ser un comodín durante un tiempo, sin duda alguna. Pero las creencias teóricas no salvan a nadie. La fe no es algo teórico, Prudencia. Una conversión es algo tan teórico como un disparo en la cabeza.
La señorita Prim volvió a moderse el labio. La conversación no discurría por los derroteros que ella había previsto. Todo aquello resultaba muy revelador, pero ella no quería hablar de conversión, no le interesaba en absoluto hablar de religión. Lo único que deseaba saber es por qué ese tiro en la cabeza había acabado con la relación de su jefe con [...]
- Entonces ¿fue por eso? - inquirió con terquedad. -. ¿La dejó usted por eso?
Él la miró en silencio durante unos segundos, como si intentase adivinar qué había tras aquella pregunta.
- ¿Le parecería absurdo si fuera así?
- Me parecería que en realidad no la amaba.
- No, en eso se equivoca - respondió con firmeza -. Sí que la amaba, la amaba profundamente. Pero llegó un día o quizá un momento, no lo sé, en que yo me encontraba plena, absoluta y totalmente despierto. Había trepado como un gato trepa a un tejado y veía extenderse ante mí un horizonte hermoso, terrible y misterioso. ¿Si la quería, dice? Claro que la quería. Quizá si la hubiese querido menos, quizá si me hubiese importado menos, no habría necesitado romper.
La señorita Prim, que había comenzado a sentir un dolor familiar en el estómago, se aclaró la voz antes de volver a hablar.
- Yo creía que las personas religiosas estaban más cerca de los demás que el resto de la gente.
- No puedo hablar por el resto, Prudencia. Sé lo que ha supuesto para mí y no pretendo hablar por nadie más. Ha sido mi piedra de toque, el paralelo que ha partido en dos mi vida y que le ha dado un sentido absoluto. Pero le engañaría si le dijese que ha sido fácil. No resulta fácil, y quien diga lo contrario se engaña. Supuso un desgarro, una catarsis intelectual, una cirugía a corazón abierto. Como un árbol cuando lo arrancan de la tierra y lo plantan en otro lugar, como lo que uno piensa que debe experimentar una criatura cuando afronta la terrible belleza del nacimiento.
El hombre del sillón hizo una pausa.
- Y hay algo más- continuó-, algo que tiene que ver con la capacidad de mirar más allá del instante, con la necesidad de escudriñar el horizonte, de estudiarlo con el mismo celo con el que un marino estudia una carta de navegación. No se sorprenda, Prudencia, la mía es una historia vieja como el mundo. No he sido el primero y tampoco seré el último. Sé lo que está pensando. ¿Volvería atrás si pudiese? No, claro que no volvería atrás. ¿Puede acaso un hombre despierto querer vivir dormido?
El despertar de la señorita Prim. Natalia Sanmartin Fenollera 
Páginas 256, 257,258 y 259. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

El despertar de la señorita Prim

El despertar de la señorita Prim de Natalia Sanmartin Fenollera es el último libro que me he leído. La palabra leer se queda corta, lo he devorado literalmente. No quiero soltar spoilers, así que la sipnosis es la siguiente:

Atraída por un sugestivo anuncio, Prudencia Prim llega a San Irineo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno.
La señorita Prim ha sido contratada para organizar la biblioteca del Hombre del Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los secretos de sus nada convencionales habitantes.
Narrado con ingenio, brillantez e inteligencia, El despertar de la señorita Prim nos sumerge en un inolvidable viaje en busca del paraíso perdido, de la fuerza de la razón y la belleza y de la profundidad que se esconde tras las cosas pequeñas.

 El libro en sí, refleja la vida aparentemente idílica de lo que sería un pueblo, una aldea, en lo que todos los vecinos viven en armonía, donde no hay discusiones y donde todo se arregla con una merienda de chocolate y pasteles. Cada vecino tiene su rol, su oficio y no hay competencia, donde por supuesto tienen todo lo que necesitan para vivir. El tiempo pasa lentamente, mientras fuera van pasando las estaciones, la nieve cae, van a la abadía a celebrar la Navidad, los niños no van a la escuela y les enseñan todo los vecinos...

Idílico, fantasioso, maravilloso. Pero centrarse en ese aspecto de la novela dejaría atrás los fantásticos diálogos y reflexiones que en ella se nos presentan. A través de los habitantes de San Ireneo descubrimos críticas al sistema educativo, nos hablan de temas tan complejos como el amor y el matrimonio y nos presenta la búsqueda de Prudencia de algo que ella no acaba de entender y encajar en su vida.

Creo que todos los que hemos pasado por esa búsqueda es fácil de identificarnos en la novela, en alguno de los diálogos que tiene con el Hombre del Sillón. Sobre todo porque desde el principio sabemos que busca Prudencia y lo que le trata de explicar el Hombre del Sillón. Un claro ejemplo en la página 98, cuando hablan de que les ha llevado a replantearse sus vidas.

-Lo que trato de explicar es que hay personas, Prudencia, que un buen día se hacen conscientes de que les falta la pieza principal de un puzle que no pueden completar. Solo sienten que algo no funciona o que nada en absoluto funciona, hasta que descubren, o mejor, hasta que se les permite descubrir, la pieza que falta.
-Eso suena a esoterismo o a gnosticismo - murmuró la bibliotecaria.
-En absoluto, no se trata de un conocimiento oscuro, no es una sabiduría para iniciados. Es más bien la clase de descubrimiento que Edgar Allan Poe describe en La carta robada. ¿Lo ha leído? Sí, por supuesto que lo ha leído. Pues bien, como en el cuento de Poe, la pieza que falta o la carta robada está ahí, en la misma habitación que uno, ante los ojos de uno, pero uno no puede verla, no es consciente de su presencia. Hasta que un buen día...
[...]
-Tranquilícese, Prudencia. Ningún hombre puede convertirse a sí mismo o a otro con la propia voluntad como única herramienta, no se inquiete por ello. Somos causas segundas, ¿recuerda? Por mucho que nos empeñemos, la iniciativa no es nuestra.

Otro ejemplo de los diálogos interesantes en la página 149.

- No existe la victoria definitiva de uno solo sobre los propios defectos, Prudencia, no es un campo en el que funcione la mera fuerza de voluntad. Tenemos una naturaleza defectuosa, una especie de vieja locomotora herida, y como consecuencia de ello, por mucho que nos empeñemos tendemos siempre a fallar. Angustiarse por ello es absurdo y aunque se enfade un poco al oír esto, también soberbio. Lo que hay que hacer, aunque sé que esta respuesta no le gusta, es pedir ayuda a quien hizo la máquina cada vez que uno falla. Y en todo caso dejar que la mejore poco a poco inyectándole de vez en cuando una buena dosis de aceite.
- Ésa es una explicación religiosa y yo no soy religiosa. No utilice ese argumento conmigo, por favor, no sirve.
[...]
- Le digo que no sirve porque es falso.
-¿De verdad? Eso quiere decir que cree usted que el ser humano es capaz de alcanzar la perfección y mantenerse en ese nivel de excelencia moral por sus propias fuerzas. ¿No cree entonces que errar es humano? ¿Cree que el hombre no falla?
- Por supuesto que no se creo eso, sé perfectamente que equivocarse es humano y que nadie es perfecto.
- Es decir, que en el fondo cree que buena parte de lo que yo he dicho es cierto. Lo que ocurre es que usted solo reconoce la verdad cuando ésta se viste con ropa secular.

Y podría poner las reflexiones sobre el matrimonio por ejemplo, pero creo que me excedo demasiado. La novela merece la pena. De verdad. Es reflejo de muchas cosas que tenemos olvidadas en nuestro día a día entre prisas. Merece la pena detenerse como hace Prudencia y reflexionar, buscar en todo "esa" belleza.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Más

Consigue sacarme una sonrisa.
Evita que derrame lágrimas.
Haz que vaya saltando por la calle.
Consigue que me ría a carcajadas.
Haz que el corazón salga de mi pecho.
Abrázame cuando no pueda más.
Sorpréndeme con gominolas.
Quédate al menos una noche conmigo cuando no pueda salir.
Dime que lo conseguiré.
Finge que te interesa lo que te estoy contando.
Espera a que termine para irte.
Perdamos el tiempo comiendo pipas en un banco del parque.
Que nuestros silencios no sean incómodos sino completos.

No pienses un futuro que no existe, vive un presente para orientar el futuro.
Intenta ser feliz, por un momento, por un segundo. Por una vez.






Porque yo no puedo más.

viernes, 2 de agosto de 2013

Canción de la semana

Volvemos con la canción de la semana. No os quería saturar de música. Hay luz, mucha luz, más de la que pienso muchas veces. Yo y mi manía de creerme fuerte por mi misma.

El Sueño de Mofeo - Contigo hasta el final.


Un cielo azul 
gana paso a la tormenta 
que amenazó mi corazón. 

Y llegas tú, 
con todo lo que significas tú, 
descubriéndome quién soy. 

Eres esa luz 
que a través del universo 
tú, me invitas a viajar 
contigo hasta el final. 

La ilusión 
de una vida por delante 
que comienza justo hoy. 

Vámonos, sin temor 
gritemos que al final triunfó el amor 
que ahora somos tú y yo. 

Eres esa luz 
que a través del universo 
tú, me invitas a viajar 
contigo hasta el final. 

Eres esa luz 
que a través del universo 
tú, me invitas a viajar 
contigo hasta el final.

Cuenta atrás de Agosto

Es empezar Agosto y se me echa el tiempo encima. Agosto se cuenta por fines de semana y cumpleaños. Y ya está, nos despedimos de las vacaciones. (Como si yo tuviera vacaciones, bueno si, bueno no. En fin.)
Agosto se cuenta por los fines de semanas de toros, cumpleaños de una amiga, el baile de la peregrina, mis vacaciones (que me da que este año no las huelo), mi cumpleaños y nada más.
Se acabó el verano.
En circunstancias normales estaría diciendo que empieza la vuelta atrás para volver a la facultad. No es el caso. Pero es la cuenta atrás para que se vaya todo el mundo otra vez, y eso que acaban de llegar. ¿Disfrutamos o eso no nos deja avanzar? ¿Le tememos más que nunca a la rutina?

Yo en realidad soy de las que me voy mentalizando desde el principio, soy un autentico desastre. Llevo todo el año 2013 mentalizándome que llevo 7 años con mi novio cuando no es hasta dentro de unos días nuestro aniversario (si, llevo todo el año igual, en breves me pasaré a los 8. En enero, pero no adelantemos acontecimientos)
También llevo todo el año mentalizándome diciendo que voy a cumplir 25 años. Ejemplo: "-¿Cuantos años tienes? -Voy a cumplir 25".
No, no tengo 24, no existen los 24, voy a cumplir 25. Y ahora si que empieza la cuenta atrás. Ahora si que les veo venir. ¡Que horror! Supongo que estoy pasando el mal trago antes para no tener que pensarlo mucho después.
Menos mal que aun me quedan 5 años para los 30. Como le temo a esa cifra.

Me acuerdo cuando tenía los 18. Estar con gente de 25 era estar con unos viejunos. Y ahora los voy a cumplir. No solo los voy a cumplir, ¡¡es que mi hermana tiene 22 años y mi primo pequeño los 18!! ¡¡¡¡Mi primo mayor el año que viene cumple 30!!!! Significa que los primos de mi madre que toda la vida tenían treinta, en realidad están cerca de los 40 o 50.

Si lo único que me plantea cumplir años es: ¿Que estás haciendo de tu vida?. Si, me miro y digo: ¿que narices estas haciendo? Tengo que autoconvencerme de que estar estudiando una oposición es labrarse un futuro seguro. Y vuelta al bucle. "25 añitos fiera" Luego miro a los demás y digo: pero si aun hay gente en la carrera. Bah.

Si. Hay gente con 25 años que sigue estudiando. Y si, hay gente que con 25 años está como con los 18. Y ayer aun estaba recordando el día que mi novio y yo empezamos a salir. Y me doy cuenta de que ha pasado mucho tiempo y muchas cosas y que todo, absolutamente todo está cambiado. (Menos mi novio que sigue igual, si ese es el problema que sigue igual)

¿Y sabéis que os digo? Que me da igual. Que me rindo. Que vienen los 25, pues que vengan. Que paso de rayarme. Que no puedo controlar toda mi vida. Que da igual. Vamos a dejar a Agosto que disfrute, que luego llega Septiembre y con el las rutinas.