domingo, 20 de octubre de 2013

Mis límites

A veces le digo a la gente: ¿hasta donde estás dispuesto a aguantar? Y se que esa no es la pregunta, ni es la palabra adecuada. ¿Aguantar? ¿aguantar lo que? ¿a donde estás dispuesto a llegar?

No, desde luego eso no es lo que quiere decir amar. Amar no es sinónimo de aguantar. Y eso no lo que en el fondo quiero preguntar a los demás. Igual la pregunta que tendría que hacer sería: ¿hasta donde estas dispuesto a compartir? ¿hasta donde estás dispuesto a entregarte? ¿hasta no dejar ni una esquinita de tu alma oculta? ¿cual es el límite?

Me lo pregunto ahora, y me respondo con cosas que no entendía hace un par de años, y más cerca en el tiempo, hace unos meses. Entrega. Yo decía, me entrego, estoy haciendo todo lo que está en mi mano. Hasta que empiezas ocultando una conversación, un sentimiento, una reflexión, una pequeña esquinita de tu corazón. Hasta que ocultas que te están haciendo daño, que estás buscando refugio en unos brazos que no son los suyos. Y la historia acaba por convertirse en un aguantar. Empieza por no compartir. Algo tan simple que acaba oscureciendo todo y acabas sin ver la luz.
Si acabas por no querer compartir lo que más quieres, lo que más anhelas, aquello que te sostiene, tienes un problema.

Y yo acabé por ocultar aquello que más quería, mi amor por Cristo, empecé a vivirlo en privado, a mentir para poder estar con Él por miedo a que me juzgasen. Y aquí estoy, otro Domingo más, un Domingo dedicado a las Misiones, a tanta gente que está dando testimonio de Cristo, que demuestran cada día que Él es su centro, intentando poner mi granito de arena. Abriéndome un poquito más.

Recuerdo lo que me impactaba de pequeña aquello de las Misiones. Recuerdo como hace dos años estuve a punto de marcharme a Perú con una orden religiosa con la que ahora tengo mis más y mis menos. Y me pregunto: ¿no sería aquello un acto egoísta? ¿no querría colgarme una medalla de "mira que buena soy"?
Me lo planteo ahora porque me estoy planteando mi entrega, aquello que intento compartir con los demás. ¿No es más fácil compartir cosas con gente que no conoces que hacerlo donde si y te pueden juzgar?

Algo en mi interior me dice: has sembrado, ahora espacio, deja crecer, no te corresponde a ti nada más. Y aunque eso me inquieta, se que me he mostrado como soy, se que me he abierto y se que me han herido más de lo que desearía, y se que efectivamente ese espacio es necesario. Pero no me importa. Me importa ser capaz de compartir, de entregarme, de escuchar, de salir de mi misma.
¡Cuanto me queda aún! ¡Con cuantas piedras tropezaré y cuanto tiempo tardaré en volver a levantarme!

viernes, 18 de octubre de 2013

Canción de la semana

Vuelvo con otra canción de la semana. Llevo tanto tiempo queriéndola poner que no encontraba el momento anímico adecuado. Y si, ya está. Es el momento.

Gente - Laura Pausini.


Una vez más casi continuamente, 
vuelve a caer, y volverá a equivocarse 
mucho más fuerte si cabe. 
La vida es un hilo en equilibrio, 
que al separar dos puntos equidistantes 
puede acercarles. 
Y cada día juntos, haciendo sólo un metro más, 
se necesita todo, todo lo bueno y lo malo que tengas en tí. 
Aunque después te baste una sonrisa, 
para fundir todo un invierno de hielo, 
para empezar desde cero. 
Porque no hay un límite para nadie, 
que dentro de él tenga valores eternos, 
no hay más misterio. 
No somos... 
ángeles, no nos caímos del cielo, 
la gente que busca el amor verdadero, 
gente que quiere un mundo sincero, 
la gente corriente de cualquier ciudad. 
Prueba y verás que siempre hay algo nuevo 
dentro de tí para empezar otro vuelo 
directo al cielo. 
No somos... 
ángeles, no nos caímos del cielo, 
la gente que busca el amor verdadero, 
gente que quiere un mundo sincero, 
la gente que unida lo cambiará. 
Gente que quiere un mundo sincero, 
la gente que unida lo cambiará. 
Unida lo cambiará, lo verás, 
gente que luchará. 
Unida lo intentará, lo verás, 
gente que arriesgará. 
Unida lo logrará, lo verás, 
gente que cambiará.

martes, 15 de octubre de 2013

Alioli

Ahí estaba yo, con las patatas cuatro salsas catando el alioli cuando veo a un bocata con salsa brava mezclarse. Un cuarto de salsa se fue con el bocata. ¿No ves que la salsa alioli es para las patatas no para tu bocata con salsa brava?
Empiezo a exasperarme. Siempre, siempre, siempre la misma historia. ¿Que no entiende de las salsas? ¿Por que no se pide un bocata con alioli? ¿Por que tiene que mezclar las salsas? Esa serie de preguntas hacen que entre en una risa descontrolada por la situación absurda.
¿Se puede saber por qué tienes la manía de dejarme sin salsa?
Podía ver su ansiedad con los bocatas, estos mios, estos tuyos, y la ansiedad con que iba comiéndose mi salsa preferida. Al final me quedé sin salsa. Así que le hice ir a por más, se que en otras circunstancias me habría dicho que fuera yo, pero es lo bueno de ponerse firme, que al final intentan poner de su parte, aun a costa de comerse la salsa alioli.
Entre medias salía a fumar. Y mi móvil no para de vibrar, cuatro conversaciones a la vez. Miraba la salsa, miraba mi móvil y le veía a él.
Incluso hablamos del tiempo.
Pero da igual. Seguía con la salsa alioli. Chof chof, mojando lo que encontraba a su paso. Como si nada.

Conversaciones insustanciales, incluso hablando del tiempo. Contestaciones del tipo: ah vale. Oh que guay. Pues si. Tienes que cortarte el pelo. ¿Te acuerdas cuando llenabas tu plato de alioli y rebañabas las patatas?

Da igual lo que fuera, al final siempre era la misma pregunta en mi mente ¿que tienes con la salsa? Salsa con lo que sea, añadir: patatas, aros de cebolla, lechuga... El ingrediente principal salsa.
Quizá ese siempre fue el problema, que para él lo principal siempre fue el condimento y no el plato. Y esa filosofía del comer se tradujo a su vida personal.
Siempre dije que yo no era sal en las patatas, ni ketchup, siempre fui patata. Y yo lo que quería era patata. Patatas con alioli, no otra cosa.
El problema siempre fue el equilibrio, si te comes el alioli las patatas no saben a nada, si te pasas con el alioli, todo sabe a alioli. No encontramos la mitad, o igual si. El problema siempre fue de quien se comió el alioli o se pasó con él, no de la que quería patatas.

domingo, 13 de octubre de 2013

La vida

La vida es como un tiramisú.
Si, es dulce, cremosa, con chocolate por encima y con el amargor del café al final. El licor le da ese toque que hace que todo de vueltas. Y al final siempre se acaba.

Lo dicho. El tiramisú es la clave. Que no os vendan que es como una caja de bombones, que nunca sabes cual te va a tocar, los bombones tienen truco si ves la hoja que los describe.

viernes, 11 de octubre de 2013

Luchas

¿Que es luchar por una persona? ¿que es luchar por una relación?
No dejo de preguntármelo cada vez que me dicen que he hecho lo correcto. Y al final me he rendido al ver que no había respuesta. Luchar, sacrificarse, obedecer, enmudecer, quedarse atrás... ¿para?
Para llegado un punto, no ser capaces de mirarse a los ojos sin reprimir las lágrimas, para saber que cada uno ha escogido su camino. Reprimirse las ganas de cogerle del brazo y sobre todo de abrazarle, tocarle el pelo, acariciarle la mano, sonreirle y decirle que todo va a salir bien, que vamos a crecer.
Pero no, te guardas todo eso y salen las lágrimas después, en silencio. Y te preguntas si podías hacer más, si podías entregarte más, si podrías llevarle a él por tu camino.
Pero sabes que no puedes obligar a nadie a seguirte, y que tu tampoco estás en condiciones de seguirle a él. Y así te alejas, por tu lado y él por el suyo. Sin lucha, sin palabras, con los ojos húmedos, diciendo que todo está bien.
Otro día más, segura de lo que has hecho y luchado, pero sabiendo que él no lo ha intentado, meras palabras. Y ese es el dolor después de 7 años, que tu no valgas lo suficiente como para hacer un último esfuerzo.
Como todos, como él.
Y se supone que tienes que creerte los halagos, como si no fueran palabras que se lleva el viento.

Empieza el descenso.

Canción de la semana

Volvemos con la canción de la semana.


Con lo poco que quedaba. Nena Daconte.

domingo, 6 de octubre de 2013

Mitades.

Media naranja, medio limón.
¿Y si no somos mitades? ¿Y si fuéramos enteros? Solo tendríamos que hacer una macedonia. Se podrían juntar peras con manzanas, melones con sandías, ciruelas y paraguayos. ¿Que más da? Coser mitades no hace a una fruta ser entera.

Lo cierto es que si que somos mitades, pero no nos completamos con alguien. No es justo hacer cargar a los demás con aquella mitad que nos falta. A mi me completa como persona Dios, y solo partiendo de esa verdad, de esa realidad, soy capaz de amar.

Quizá he llegado a esa conclusión demasiado tarde. Igual me hubiera ahorrado sufrimiento al buscarle un hueco en mi vida a esa persona que ya no está.
Pero lo cierto es que estoy segura de que ha puesto a las personas adecuadas para acompañarme en esta nueva etapa. Y ¿por que no? Nunca es demasiado tarde para aprender a enamorarse de nuevo. Igual que he aprendido a llevar el sufrimiento de otra manera, ¿por que no el amor de otra?

Si ya lo decía a principio de año, que tenía ganas de crecer en alegría, en Fe, que tenía ganas de saltar, de reír, de vivir y de amar. Pues igual aun se puede acabar el año bien. Se puede ser feliz de muchas maneras, pero con Dios a mi lado, siempre.

Perdices

Y comieron perdices.

Ese es el final, comer perdices. Aunque yo celebraría los finales con un postre, para tener un final dulce y cremoso. ¿Te imaginas un: y comieron tiramisú? (si, queso mascarpone, bizcocho mojado en café, cacao en polvo espolvoreado por encima... Mmmmm)

Lo cierto es que no todos los finales son felices. Pero es que la felicidad es distinta según para quien. Un final feliz puede ser dos personas que se alejan aliviados porque no tienen que cargar más sobre sus espaldas un proyecto que no llevaba a ningún lado y que mantenían por inercia, y pueden guardar el cariño y los buenos momentos para ellos. Eso es un final feliz. Sentirte libre para decidir, para amar, para volar, para respirar.

Los finales también vienen marcados por los comienzos, porque intentan ser un punto de inflexión. Y eso es lo que importa, saber empezar de nuevo, con todo lo aprendido. A veces es necesario cerrar etapas, heridas que no se van a curar sino con tiempo y empezar de nuevo.

Y ahora lo importante es el tiempo. Es la distancia. Es el respeto. Es saber dar gracias por todo este tiempo. Y guardar todo ese cariño. Y respirar con la seguridad de haber hecho lo correcto.

Sonreír y dejar que toda esa energía, felicidad, que tienes guardada, fluya y se vea proyectada en ti. Y sobre todo, déjarse llevar por ella.

jueves, 3 de octubre de 2013

La primera versión.

Nos dejó la inocencia, 
La primera versión de inconsciencia
Se perdió la sorpresa
La versión de un amor sin esencia
Comenzó la tristeza 
La primera versión de la ausencia
Despertó la pereza, 
La versión de un amor que se aleja

Tu mano y mi mano, tus ojos, mis labios
Tú forma de mirar
Ya nada será igual
Tu pelo, mi miedo y en medio tus besos
Tú forma de escuchar
Ya nada será igual