lunes, 2 de febrero de 2015

Valentina valentina

Si, he titulado la entrada como el perfume que uso últimamente. No voy a darle promoción a San Valentín dedicándole, además de la entrada, el título. No. Me niego.
Otro año más nos acercamos a esa conocida fecha que se denomina como el día de los enamorados, donde se hace una exaltación al amor y todos escupimos arcoiris por la boca. ¡Qué bonito! ¡Qué romántico! ¡Me emociono y todo! ¡NO! ¡YA BASTA! Se acabó.

Las personas románticas ya somos lo suficientemente ñoñas para que nos echen aún más azúcar por encima. No. Desde aquí hago un alegato al boicot de este día.
Y no, no estoy amargada por no tener pareja. ¿que pacha? ¿aquí una mujer soltera de 26 años no puede clamar porque se acabe esa tontería de celebrar San Valentín? ¡Cursis, que sois unos cursis!

Pero no me miréis mal, ¿a quien no le gustaría tener una pareja y ser una cursi y llamarse cuchi cuchi o cualquier otro nombre ridículo que haga perder la dignidad humana y enrollarse en cualquier lado e ir dejando un rastro de azúcar a su paso? ¡A todos! ¡Y lo sabes! Pero seamos realistas, hay gente a la que le cuesta ser así y tiene una capacidad increíble para sentir vergüenza ajena por hacer ese tipo de cosas. Esta entrada es para ti.

Si la idea de celebrar el día de San Valentín es que las parejas tengan más comunicación y se dediquen tiempo, ¡bienvenido sea! Pero a estas alturas de mi vida, no me lo creo. San Valentín empieza a ser algo incómodo para los románticos como yo. Mi idea de romanticismo no casa con la presión social de decir: ¿Que vais a hacer tu novio y tu por San Valentín? Cuando contestas a lo gallego con un: ¿y por qué tendría que celebrar San Valentín? y empiezas a ver caras de: ¡Oh! Pobrecita. Piensan que igual tu novio o tu no sois lo suficientemente ñoños, o no os queréis demasiado o que tenéis vergüenza de expresar vuestro amor en público. Esa gente encantadora, si, tu mismo que estás leyendo estás líneas, en serio ¿tienes algún tipo de problema?

¿Por qué iba a querer ir a celebrar un día como ese en pandilla o con mi pareja a un restaurante con 100 parejas más dónde el camarero me dirá: el menú especial San Valentín? ¿Las relaciones románticas se hacen en cadena también o que? ¿Dónde han quedado esas cenas en restaurantes con sitios apartados, con una luz tenue y música baja de ambiente donde puedes coger delicadamente a la persona de enfrente de la mano? Eso si que es romántico ¡leches!

¿O que hay más romántico que sentarse en un bar, en unos sofás, a comerte la boca durante horas sin importarte donde estés? Si, claro, todo el bar te va a mirar mal y estarán pensando: iros a un hotel. ¡Ja! Ya les gustaría estar a ellos en esa situación. No, no me refiero a la pareja que estaba sentada en los sofás de enfrente el sábado pasado a la noche, cuando estaba con mis amigos tomando algo. No. Es solo una opinión personal.

Volviendo al tema, me sobra cursilería para celebrar San Valentín. ¿Que no? ¿A caso conocéis a alguien como yo que se ponga el primer disco de Alex Ubago en modo repite? ¿Y que cuanto más ñoña la canción más le gusta? ¿Y si es en italiano aun más? Ah ah ah, ¡que a ver que os pensáis! Que a ñoña no me gana nadie.
¡Pero todo tiene un límite! No a San Valentín. Regala flores, bombones, lleva a cenar a tu novia otro día, pero por el amor de Dios, en San Valentín simplemente huye, no se a donde, pero huye.

Ahora, siendo sincera, si me invitan tampoco digo que no, pero el sarcasmo que puedo tener ese día no me lo quita nada, ni casi nadie. Aviso para navegantes.