domingo, 19 de abril de 2015

Pequeños grandes gestos

A veces el amor se define en una sonrisa, en una mirada, en un pequeño gesto. La alegría, la sorpresa, la emoción se junta en un segundo y lo llena todo de luz.
Hay momentos que lo cambian todo. Hay gestos que lo dicen todo.



miércoles, 15 de abril de 2015

Contradicciones

Ahora que se ha acabado la Semana Santa, no paro de darle vueltas a la idea de lo contradictorios que somos.Habrá quien incluso considere a la gente veleta y no sin razón.
A veces es muy difícil ser fiel a las ideas que se tienen por un montón de circunstancias. ¿Si no que nos llevaría a perjudicarnos a nosotros mismos en beneficio del bienestar de la otra persona? La compasión, la caridad, o la pereza, las dificultades pueden hacer difícil ser fiel al compromiso que nos hemos propuesto.

¿Que por qué lo pienso? Bueno, el viernes Santo se nos animaba a comprometernos con la Cruz de Cristo. A acercarnos, tocar la cruz, hacer un momento de adoración personal y comprometernos con Él. El sacerdote insistió en que lo hiciera quien estuviera realmente convencido y quisiera comprometerse a hacerlo. Y allí se lanzaron en masa, gente de todo tipo, a tocar la Cruz.

Lo difícil no es comprometerse, lo difícil es ser fiel al compromiso. ¿Pero a caso estamos nosotros capacitados para juzgar el corazón de las personas que se quieren comprometer? Aunque luego salgan por la puerta y le peguen una patada en la espinilla a su amigo del alma en broma, aunque luego miren de arriba abajo a la persona que tienen delante. ¿Quienes somos para juzgar el ánimo con el que esa persona se compromete?

¿A caso Cristo no nos da esa oportunidad de comprometernos con Él las veces que queramos? Como seres limitados que somos la tendencia no es a la perfección, sino a caer y pedir ayuda para levantarnos. No me imagino a Cristo negándonos esa ayuda. El mismo pueblo de Israel se acerca y se aleja de Dios continuamente. Y siempre Dios ha estado allí. ¿Entonces? ¿Cuantas veces hay que perdonar a tu hermano? ¿Cuantas oportunidades hay que darles a los demás?

Si fuéramos capaces de ver nuestras propias contradicciones, igual no juzgaríamos con tanta alegría al que tenemos enfrente. Menos mal que Jesús en su cruz y con su infinita misericordia nos perdona cada vez que nos acercamos a Él. Con Él las contradicciones siempre son más llevaderas.