jueves, 27 de noviembre de 2014

Necesidades

No se como decirte que necesito quitarme todo lo accesorio para volver a lo esencial, al origen donde empieza todo. No se de qué manera humillarme para implorarte. No se como decirte que necesito que abraces con toda tu inmensidad toda mi pequeñez.
No se como decirte que necesito vaciarme para llenarme de ti, que necesito hablar de corazón a corazón, herido, sangrante para que me sanes. No se como decírtelo a ti, que ya lo sabes, que me voy perdiendo, que me voy llenando de cosas que no son. Que necesito aferrarme a ti.
Que ya se que estas cada día, cada hora, cada instante. Que ya se que entiendes cada lágrima, cada silencio. Pero yo no lo entiendo. Solo se que necesito sentarme frente a ti, en silencio, que necesito que me mires, que hurgues por ahí.
Que mi fachada se viene abajo, no puedo esconder nada. Solo tu de frente y nada mas.

Necesito volver a empezar. Contigo, siempre contigo. Y parece que lo voy pidiendo a gritos con cada palabra malsonante, con cada tono de voz más elevado, con cada tirón de pelos, con cada instante de desesperación. Solo dicen: sácame de aquí, rescátame. Todo me lleva al mismo sitio, a ti. 
Tu para mi, y yo para los demás, pero antes siempre tu, contigo, para ti. 

Solo me dices: preséntame todo eso que llevas guardado. Y yo te contesto: voy, espera que voy.
Y así descansaré en ti. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Frentes

Es demasiado el dolor acumulado. Tanto que ni en público se pueden reprimir las lágrimas. Y me dicen que no merece la pena. Corrijo, que a estas alturas no merece la pena.
Pero no lo entiendo. Supongo que hasta en eso soy cabezota.

Aguantar el victimismo me puede porque solo he esperado una demostración, un rayo de esperanza que no se ha sucedido. Solo mentiras, solo silencios, solo reproches. Ante todo, soledad.

Pero volvamos al circo, donde todo son saludos y sonrisas. Que eso es lo que más vende.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El principio de

Llega siempre en la vida un punto de no retorno. Un punto de inflexión, un momento de lucidez, ese en el que se alinean los planetas con tus emociones y tus circunstancias, con ese grito ahogado que quiere salir a la superficie. Ese momento en que ves quien está y quien no. Una sacudida de todos tus cimientos. Es el principio del fin de algo. Es el momento de cerrar los asuntos.
A veces llega en forma de enfermedad, otras por simples palabras que hacen daño. Pero la gota que colma el vaso nunca es lo importante, porque el vaso estaba lleno de pequeñas gotas que causan ese desbordamiento.
Y da igual que las pruebas salgan bien, o unas disculpas, porque la herida está ya ahí. La desconfianza, la rabia, en definitiva el dolor. Es un simple: "ya no puedo confiar en ti". Y no puedo hacer nada al respecto.
Solo puedes reclamar lo que no es tuyo para devolverlo, y luego simplemente decir: quédate con lo que tengas mío, no me importa, me da igual. Porque lo material es efímero, no me importa, me da igual.
Al menos mantengo la cabeza alta habiendo sido yo en todo momento, la que se ha tirado tiempo escuchando, consolando, aguantando la mano, reído y llorado, acompañando, haciendo oídos sordos a los insultos y faltas de respeto. Pero eso es todo, hasta aquí.

Pero duele. Duele cerrar las puertas, duele el silencio, duele ver como se va perdiendo. Duele. Duele la traición, duele la despreocupación. Duele tener que hacer de tripas corazón. Duele fingir que no pasa nada. Duele pensar en todo lo bueno roto. Duele la desconfianza. Duelen las preguntas: ¿por qué? ¿cuándo? ¿dónde?

Duele porque has perdido la última batalla, la de la esperanza. Y ahora empiezan a atacarte tus miedos, tus inseguridades, tus complejos. Todo tu esquema mental se viene abajo. Las dudas empiezan a flotar en el aire. ¿Y si soy yo? ¿en que he podido fallar?

Pero en el fondo, lo único que sabes es que ha llegado en el momento justo para cerrar heridas que escuecen. Y solo quieres una cosa, lo que todos buscamos, alguien que con ternura toque nuestras cicatrices. Aquellas que nos hace el vivir, el querer con todas sus consecuencias, porque solo duele aquello que nos importa, que nos puede hacer daño.

Por eso es el principio de muchas cosas, el principio de olvidar, el principio de sanar, el principio de todo lo que está por llegar.